Basándose en las aprobaciones condicionales del OCC del 12 de diciembre para empresas cripto como Ripple, Fidelity y otras —que generaron fuertes críticas de grupos bancarios—, la carta permite a Ripple custodiar por sí misma su stablecoin RLUSD de 1.300 millones de dólares y ofrecer servicios a otros, señalando una integración más profunda entre cripto y banca a pesar de las preocupaciones regulatorias.
Como se detalló en la cobertura previa de las aprobaciones del OCC del 12 de diciembre de 2025 para cartas de bancos fiduciarios nacionales a Ripple, Fidelity Digital Assets, Paxos, BitGo y Circle, grupos comerciales bancarios como la American Bankers Association y la Independent Community Bankers of America han expresado preocupaciones sobre el arbitraje regulatorio y los riesgos para la estabilidad financiera.
Específicamente para Ripple, la carta condicional —siguiendo la revisión estándar para bancos tradicionales— permite a la empresa transferir la custodia de sus activos Ripple USD (RLUSD), valorados actualmente en 1.300 millones de dólares, de BNY Mellon a sus propias operaciones. Esto posiciona a Ripple para ofrecer servicios de custodia a otras empresas en medio del auge de las stablecoins. La valoración de la empresa ha superado los 40.000 millones de dólares, respaldada por inversiones de Citadel y Fortress. RLUSD ha obtenido aprobaciones en mercados del Medio Oriente, con planes para expandirse a Solana y Ethereum mediante un puente de Hex Trust.
En el mercado, XRP ha caído a 2 dólares, más del 40% por debajo de su máximo anual y rezagado respecto a Bitcoin y Ether. Sin embargo, los ETF de XRP han acumulado 1.100 millones de dólares en activos, superando a los ETF de Solana. Los gráficos técnicos muestran un patrón de cabeza y hombros invertido, con miras a 3 dólares en una ruptura por encima de la línea de cuello descendente, aunque una caída por debajo de 1,18227 invalidaría la señal alcista.
Este hito de Ripple resalta las tensiones en curso y el progreso en la convergencia de las cripto con las finanzas tradicionales bajo supervisión federal.