El sector textil y los supermercados en Argentina reportaron una caída significativa en las ventas durante enero, atribuida a factores económicos como la inflación y costos elevados. Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, y Fernando Savore, referente de supermercados bonaerenses, destacaron un consumo debilitado pese a la estacionalidad veraniega. Ambos advirtieron sobre el impacto en el bolsillo del trabajador y la necesidad de reformas.
En enero de 2024, la industria textil argentina enfrentó una etapa crítica, con una caída de ventas muy importante a nivel nacional, incluyendo Mar del Plata durante la temporada alta de verano. Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, explicó en diálogo con Canal E que, aunque el mes mostró señales mixtas y el resultado final fue mejor que lo esperado, el sector transita un escenario adverso. “Como sector textil, estamos transitando una etapa de caída de ventas muy importante”, afirmó Fasano, quien señaló que la afluencia turística y el clima beneficiaron a quienes se adaptaron con precios accesibles y horarios extendidos. “Los que se prepararon para trabajar con buenos precios y mucha atención horaria estaban conformes con el resultado”, sostuvo.
Respecto a los altos precios de la ropa, Fasano atribuyó el problema al tipo de cambio desequilibrado: “La Argentina está cara o el dólar está barato”, dijo, criticando comparaciones ignorantes sobre calidades y el impacto de prohibiciones pasadas a importaciones que encarecieron productos. Sobre la reforma laboral en debate, la calificó como positiva para las pymes por brindar seguridad jurídica y reducir litigiosidad, pero enfatizó el costo laboral no salarial: “Por cada 1.600.000 pesos que ponemos en un salario, el trabajador recibe solo 1.000.000”, y se agregan un 40% en supermercados.
Paralelamente, en el rubro supermercados bonaerenses, Fernando Savore describió enero como un mes de ventas “bastante tranquilo”, profundizado por el contexto económico más allá de la estacionalidad. “Históricamente enero y febrero son meses donde muchas familias se toman días de descanso y hay menos consumo”, indicó. Reportó aumentos del 2,5% en lácteos, cerca del 3% en alimentos envasados y 5-6% en limpieza y perfumería, impulsados por costos operativos como energía e impuestos. “Nos cambió mucho el costo operativo del negocio cuando vemos lo que nos cobran ahora la energía eléctrica y los impuestos municipales, provinciales y nacionales”, explicó Savore, quien cuestionó las mediciones de inflación del INDEC por no analizar segmentos con precisión y por subestimar el auge del e-commerce, incluyendo ventas de comida online. “Hoy está todo el formato online y el e-commerce ha crecido a una barbaridad”, agregó. Concluyó: “Seguimos debilitando el bolsillo del trabajador”, alertando sobre subas acumuladas del 5% en 60 días.
Ambos dirigentes coincidieron en un consumo cauteloso, con consumidores comparando más y priorizando essentials, en un panorama de salarios estancados y presiones inflacionarias.