Un informe revela que, aunque la inflación de 2025 cerró en 31,4%, más de la mitad de los hogares cordobeses no cubren la canasta alimentaria y casi el 90% debe endeudarse para comer. La caída del consumo y el deterioro del ingreso empujan a miles de familias a un 'default cotidiano'. Esto reabre el debate sobre la medición de la pobreza en la provincia.
El Instituto de Estadísticas del Centro de Almaceneros publicó un informe que expone el costo social detrás de la desaceleración inflacionaria en Córdoba. Aunque la inflación anual de 2025 se redujo al 31,4%, más de la mitad de los hogares en la provincia no logran cubrir la canasta alimentaria básica. Casi el 90% de las familias se endeudan para acceder a alimentos, lo que genera una situación de 'default cotidiano' para miles de personas.
La caída en el consumo y el deterioro de los ingresos reales agravan esta realidad. En paralelo, un experimento científico realizado en Córdoba en 2019 cuestionó la composición de la canasta básica, que permanece inalterada desde hace décadas. Ese estudio demostró que seguir esa dieta daña la salud en pocos meses, al priorizar llenar el estómago sin nutrir adecuadamente.
En 2026, con precios en alza y salarios estancados, los datos de malnutrición infantil y la pérdida de poder adquisitivo intensifican el problema. El informe advierte que esta 'hambre financiada' refleja un impacto oculto de las políticas económicas, donde la contención de la inflación se logra a expensas del bienestar social. Esto plantea preguntas sobre qué se mide realmente al hablar de pobreza en la región.