El Gobierno de Colombia sorprendió a gremios y sindicatos al decretar un aumento del 23,7% al salario mínimo para 2026, fijándolo en $1.750.905. Esta medida, basada en el concepto de 'mínimo vital' para una familia de tres personas según la OIT, ignora parámetros tradicionales como inflación y productividad. Expertos advierten que impulsará la inflación por encima del 6% y elevará las tasas de interés.
En una decisión inesperada, el Gobierno colombiano decretó un incremento del 23,7% al salario mínimo (SM) para 2026, elevándolo a $1.750.905. Los representantes de gremios y sindicatos en la comisión de concertación quedaron sorprendidos, ya que las discusiones previas apuntaban a un rango entre el 7% y el 16%, considerando una inflación proyectada del 5,3% para 2025. La justificación oficial se centra en el 'mínimo vital' y la suficiencia material para una familia de tres personas, según cálculos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), descartando factores legales como inflación, productividad, PIB y sostenibilidad fiscal establecidos en la Ley 278 de 1996.
Esta medida busca elevar la popularidad gubernamental y fortalecer las chances electorales del candidato sucesor. Se estima que impactará directamente a 2,5 millones de empleos formales con SM, otros 3 millones que ganan hasta 1,5 veces el SM, y cerca de 11 millones de trabajadores con ingresos inferiores, de los cuales unos 3 millones están ligados al SM, totalizando alrededor de 8,5 millones de personas.
Sin embargo, expertos económicos han ajustado sus proyecciones ante el 'shock de costos'. Andrés Langebaek, director de Visión Davivienda, elevó la inflación para fin de 2026 de 4,4% a 7,2%, calificándolo de 'desproporcionado' y advirtiendo que los informales perderán poder adquisitivo. El equipo del Banco de Bogotá prevé un rebote inflacionario por encima del 6%, posiblemente hasta 7%, debido a presiones en servicios y bienes regulados, lo que podría llevar la tasa de interés del 9,25% actual a 11,25% o incluso 12%. En 2025, el Banco de la República solo recortó 25 puntos básicos por cautela fiscal.
Empresas, especialmente en agro, manufacturas, servicios de salud y hotelería, enfrentarán márgenes netos bajos (1-2% en supermercados) con costos laborales superiores al 60% de ventas, lo que las obligará a subir precios por encima de la inflación de 2025 para evitar pérdidas. El Banco de la República podría responder con tasas más altas, mientras los agentes económicos ajustan precios rápidamente.