La última Encuesta Casen indica una nueva disminución en las tasas de pobreza en Chile, incluso con una metodología más estricta. Sin embargo, uno de cada cinco chilenos aún vive por debajo de la línea de pobreza, lo que genera debates sobre la dependencia estatal y la necesidad de políticas a largo plazo. Expertos llaman a evitar la complacencia y enfocarse en oportunidades sostenibles.
La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) más reciente, publicada en Chile, ha mostrado una caída en los niveles de pobreza, según datos revelados en enero de 2026. Esta disminución se observa incluso bajo una nueva metodología más exigente, lo que representa una buena noticia en un contexto de bajo crecimiento económico, informalidad laboral persistente y presiones sobre los ingresos de los trabajadores.
Julio Guzmán Cox, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, destaca en una carta al director de La Tercera: "La última Casen muestra una nueva caída de la pobreza, incluso bajo una metodología más exigente, lo que es una buena noticia." No obstante, advierte contra lecturas complacientes y propone una nueva institucionalidad para las políticas sociales, basada en un impuesto negativo al ingreso. Este esquema, según él, complementaría los ingresos, incentivaría la formalización laboral y superaría la fragmentación actual de bonos y subsidios para lograr una reducción de la pobreza más sostenible.
Por otro lado, Romina Salinas, directora de Comunicaciones del Instituto Res Publica, enfatiza la realidad persistente de la pobreza. "Los últimos datos sobre pobreza en Chile [...] indican que uno de cada cinco chilenos vive bajo la línea de la pobreza", escribe. Señala un aumento en la dependencia de la asistencia estatal entre las familias vulnerables, lo que debilita la generación de ingresos propios y perpetúa ciclos de pobreza. Salinas aboga por una visión de largo plazo, fortaleciendo la educación, la capacitación laboral, la promoción de empleos formales y dignos, y la creación de condiciones para más oportunidades laborales, para que "el mérito y el esfuerzo vuelvan a tener una recompensa tangible".
Ambas perspectivas coinciden en la necesidad de políticas efectivas más allá de las cifras actuales, en un país donde la pobreza afecta aún a una quinta parte de la población.