La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) se ha convertido en una rutina en la cría de caballos deportivos, permitiendo obtener potros de sementales fallecidos o yeguas de competición. Los críticos cuestionan la durabilidad y el bienestar de estos 'caballos de probeta', pero la evidencia científica no muestra diferencias en el rendimiento o la capacidad atlética en comparación con los caballos criados de forma natural.
La ICSI consiste en inyectar un solo espermatozoide en el óvulo de una yegua en un laboratorio, seguido de la transferencia del embrión a una yegua receptora. Introducida en los caballos a finales de la década de 1990, la técnica enfrentó una cautela inicial debido a la falta de datos a largo plazo y a la confusión con métodos más invasivos como la clonación. La profesora Madeleine Campbell destacó el 'factor de rechazo' —una incomodidad con las tecnologías que alteran la naturaleza— durante un debate de la Asociación Británica de Veterinaria Equina en 2023. Las anécdotas sobre problemas a veces se vincularon erróneamente a la ICSI en lugar de a la genética o al manejo. Ahora integrada en la cría comercial de caballos deportivos, excluyendo las carreras, la ICSI amplía el acceso a linajes valiosos sin alterar los fundamentos de la herencia o el rendimiento. Lorna Wilson, de Elite Stallions, señaló que las suposiciones iniciales llenaron los vacíos de comprensión: 'En los primeros años, hubo un grado natural de cautela... Cuando ese es el caso, las suposiciones pueden llenar el vacío'. Añadió que las combinaciones de alto valor genético y un manejo adecuado probablemente mejoran los resultados. El experto Carlos enfatizó: 'La calidad genética y el entorno de entrenamiento siguen siendo determinantes fundamentales del rendimiento'. No existe evidencia científica que indique que los caballos nacidos por ICSI sean menos duraderos o atléticos. Las preocupaciones sobre el bienestar surgen de la recolección de óvulos, que utiliza agujas guiadas por ultrasonido bajo sedación, pero esto puede reducir las intervenciones repetidas en comparación con algunos programas de transferencia de embriones. La congelación de embriones permite transferencias flexibles. En general, la ICSI sirve como una herramienta para la preservación genética, cuyo éxito depende de las elecciones de cría, la equitación y las oportunidades.