Desde hace casi año y medio, Sinaloa vive un conflicto armado entre facciones del Cártel de Sinaloa que ha dejado cientos de víctimas y graves impactos económicos. La población civil sufre en medio del fuego cruzado y la ineficacia gubernamental. Expertos llaman a reconocerlo como guerra para replantear estrategias de seguridad.
El columnista René Delgado argumenta en El Financiero que Sinaloa, particularmente Culiacán y otras plazas, se encuentra en guerra desde septiembre de 2024. Dos facciones del Cártel de Sinaloa se confrontan, derrotando al Estado mexicano pese a los esfuerzos de las Fuerzas Armadas. La población civil queda atrapada en el fuego cruzado y afectada por el "desgobierno" del gobernador Rubén Rocha Moya, quien enfrenta críticas por negligencia.
Los impactos son profundos: cientos de homicidios dolosos en 2025 superan los de 2024, con un aumento en desapariciones, especialmente en Culiacán y Mazatlán. El costo económico acumulado supera los 50 mil millones de pesos entre finales de 2024 y mediados de 2025, frenando inversiones y actividades. Secuestros colectivos terminan en fosas clandestinas, normalizando la inseguridad.
Delgado enfatiza que negar el término 'guerra' impide replantear estrategias. Propone actuar en frentes políticos, reformando fiscalías, policías y gobiernos, y rompiendo nexos entre política y delito. Menciona ataques a diputados de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, por la facción de 'Los Chapitos', sin reacciones adecuadas de partidos.
Aunque elogia el giro en política de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, insiste en que la guerra requiere más que acciones armadas o presiones de Estados Unidos. "La guerra en Sinaloa reclama reconocerla como tal y actuar con mayor determinación", escribe Delgado, destacando el fracaso político en la entidad.