La Organización Mundial de la Salud ha declarado el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Los funcionarios de salud sudafricanos afirman que el riesgo de propagación al país sigue siendo bajo, pero subrayan la necesidad de mantener la vigilancia.
La declaración se produjo el 16 de mayo después de que se confirmara la cepa del virus Bundibugyo en la provincia de Ituri, en la RDC. Los trabajadores de la salud informaron allí sobre un grupo inusual de enfermedades graves y fallecimientos. Hasta el momento, el brote ha dejado 10 casos confirmados, 390 casos sospechosos y al menos 100 muertes probables. Se ha confirmado una muerte en Uganda.
El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles evaluó el riesgo para Sudáfrica como bajo. La doctora Jacqueline Weyer, científica médica principal, señaló que se requiere un monitoreo continuo. El presidente Cyril Ramaphosa pidió una vigilancia más estricta y una colaboración transfronteriza.
El profesor Salim Abdool Karim advirtió que la nueva cepa es difícil de diagnosticar e instó a una preparación rápida. "Tan pronto como identifiquemos un caso, debemos asegurarnos de limitar el número de contactos", afirmó. Sudáfrica solo ha registrado dos casos de ébola en su historia, ambos en 1996.