La Primera Turma del Supremo Tribunal Federal inicia este martes (24) el juicio contra los acusados de ordenar el asesinato de la concejala Marielle Franco y el conductor Anderson Gomes, ocurrido el 14 de marzo de 2018 en Río de Janeiro. El proceso, casi ocho años después del crimen, involucra a figuras como los hermanos Brazão y el exjefe de la Policía Civil Rivaldo Barbosa. Los familiares expresan esperanza en que el fallo marque un hito para la justicia y los derechos humanos en Brasil.
El asesinato de Marielle Franco, concejala del PSOL en Río de Janeiro, y de su conductor Anderson Gomes ocurrió el 14 de marzo de 2018, cuando recibieron 13 disparos tras un evento sobre mujeres negras. Marielle, elegida con 46.502 votos, era conocida por su defensa de los derechos humanos, especialmente contra la violencia en las favelas y las milicias. Los ejecutores, expolicías militares Ronnie Lessa y Élcio Queiroz, fueron condenados previamente. Los ejecutores, ex-policías militares Ronnie Lessa y Élcio Queiroz, ya fueron condenados previamente. Los ejecutores, ex-policías militares Ronnie Lessa y Élcio Queiroz, fueron condenados previamente. Casi ocho años después, la Primera Turma del STF juzga a los presuntos mandantes a partir del 24 de febrero de 2026, con sesiones los días 24 y 25. Los acusados incluyen al exdiputado Chiquinho Brazão y a su hermano Domingos Brazão, consejero del TCE-RJ; Rivaldo Barbosa, exjefe de la Policía Civil; el mayor Ronald Alves de Paula, y Robson Calixto, exasesor del TCE. Todos niegan su participación. El juicio se realiza en el STF debido al foro privilegiado de algunos acusados. La relatora es el ministro Alexandre de Moraes, con participación de Flávio Dino, Cármen Lúcia y Cristiano Zanin. La sesión comienza con la lectura del informe, seguida de los alegatos orales de la acusación y las defensas, y luego los votos de los ministros. Mônica Benício, viuda de Marielle y concejala del PSOL en RJ, declaró: «Necesitamos esta respuesta para decir que vivimos en una democracia». Familiares, incluida la madre Marinete Silva y la hermana Anielle Franco, destacan el dolor continuo y la movilización nacional e internacional que llevó al proceso. Ven el juicio como una oportunidad para responsabilizar a autoridades de alto nivel y combatir la selectividad penal contra cuerpos negros, femeninos y de favelas. El caso expuso vínculos entre política, policía y crimen organizado, generando protestas globales y presión por respuestas. Analistas señalan el juicio como simbólico para la imagen del STF y la lucha contra la violencia política en Brasil.