Un grupo de físicos ha demostrado que las firmas clave de la teoría de cuerdas pueden surgir de forma natural a partir de un puñado de reglas sencillas sobre el comportamiento de las partículas a energías extremas. Investigadores de Caltech, la Universidad de Nueva York y un instituto de Barcelona llegaron a este resultado utilizando un enfoque de "bootstrap" que parte de supuestos mínimos en lugar de presuponer la existencia de cuerdas. El trabajo ha sido aceptado para su publicación en Physical Review Letters.
El equipo comenzó con dos condiciones sobre cómo se dispersan las partículas en colisiones de alta energía. Una requiere que las probabilidades de dispersión disminuyan rápidamente a energías muy elevadas, una propiedad conocida como "ultrasoftness". La segunda impone el menor número posible de puntos donde esas probabilidades alcanzan el cero. A partir de estas restricciones, las matemáticas produjeron la torre infinita de masas y espines de partículas que definen el espectro de cuerdas, junto con otros rasgos distintivos de la teoría.