En su debut largometraje ‘Vicissitude’, el director de 27 años Takuro Ijichi utiliza la historia de un jugador de béisbol de instituto en la prefectura de Kagoshima para urgir a los espectadores a redescubrir la curiosidad y el asombro infantiles. La película brilla con más fuerza cuando se entrega al puro sentimiento.
‘Vicissitude’ de Takuro Ijichi es un debut largometraje rodado en su nativa prefectura de Kagoshima, que emplea las luchas de un jugador de béisbol de instituto como lente para reflexionar sobre las prioridades de la vida. El protagonista, Gaku (interpretado por Machuri Saigo), es un adolescente taciturno y tenso que aspira a una carrera profesional en el béisbol. Soporta un régimen de entrenamiento extenuante y acoso de un compañero mayor, Michizoe (Konosuke Furuya), mientras deja de lado las amistades y el interés romántico de una compañera de clase. A sus 27 años, Ijichi asume múltiples roles como guionista, editor y director de fotografía, creando un poema tonal cautivador que evoca ensoñaciones al atardecer dorado. La película encanta sobre todo cuando abraza la emoción pura, aunque corre el riesgo de flaquear en momentos explicativos. Los temas inspiradores sobre recobrar la curiosidad infantil evitan clichés fatuos, logrando un equilibrio adecuado a diferencia de algunas obras de Coldplay o Paulo Coelho. Este primer esfuerzo invita a los espectadores a reflexionar sobre el asombro perdido.