Tesla está introduciendo el chip AI5, un procesador diseñado a medida para potenciar sus capacidades de IA en vehículos y robótica. Esta innovación interna promete mejoras significativas de rendimiento sobre modelos anteriores. El chip será producido por Samsung utilizando tecnología puntera.
El chip AI5 de Tesla marca un paso importante en el empuje de la compañía hacia la integración de inteligencia artificial. Desarrollado completamente en casa, el chip cuenta con núcleos neuronales personalizados y CPUs ARM, adaptados específicamente para cargas de trabajo de IA. Los ingenieros de Tesla han simplificado su arquitectura eliminando componentes como el procesador de señal de imagen, centrándose en la eficiencia para tareas como la conducción autónoma.
El AI5 está optimizado para el rendimiento por vatio, ofreciendo hasta diez veces el rendimiento de versiones anteriores. Apoyará iniciativas clave como la función Full Self-Driving en vehículos Tesla, el robot humanoide Optimus y posiblemente operaciones de centros de datos. Este diseño recuerda el impacto transformador del chip M1 de Apple en la informática, posicionando a Tesla más allá de la fabricación automovilística tradicional hacia un liderazgo más amplio en IA.
La producción del chip AI5 supone una colaboración con Samsung, que lo fabricará mediante un proceso de 2 nm en una nueva planta en Texas. Esta fábrica está prevista para estar totalmente operativa a finales de 2026, destacando la dependencia de Tesla de la experiencia avanzada en semiconductores para escalar sus ambiciones de hardware.
Elon Musk, CEO de Tesla, ya ha insinuado desarrollos futuros, señalando que el chip AI6 está en etapas iniciales y se espera que sea impresionante. Este enfoque iterativo, similar a las actualizaciones anuales de chips en otros sectores tecnológicos, subraya el compromiso de Tesla de mantenerse a la vanguardia en la innovación de IA. El AI5 sirve así como base para un ecosistema en el que la IA impulsa todo, desde la movilidad hasta la robótica.