El Instituto Stratbase advirtió el jueves de que Filipinas se enfrenta a una 'guerra invisible' en el ciberespacio, ya que las operaciones de información vinculadas a China y la injerencia extranjera moldean cada vez más la percepción pública y los procesos democráticos de cara a futuras elecciones.
En la inauguración de la conferencia de dos días sobre ciberseguridad 'Navigating Digital Crossroads: Advancing Cybersecurity and Democratic Resilience in the Indo-Pacific' en Manila, el presidente del Stratbase, Victor Andres Manhit, afirmó que el campo de batalla ha pasado más allá del conflicto militar tradicional. 'Esta es una guerra que no podemos ver fácilmente. Ya no se mide simplemente por balas, barcos o aviones. Se mide por quién controla el espacio informativo, quién da forma a las narrativas que se amplifican y quién influye en la percepción pública', dijo. Organizada por Stratbase en colaboración con la Embajada de Canadá en Filipinas, el foro reunió a altos funcionarios gubernamentales, líderes de seguridad, diplomáticos, expertos en tecnología y académicos para abordar las crecientes amenazas cibernéticas, la guerra híbrida, el espionaje cibernético y la manipulación e injerencia informativa extranjera (FIMI). Manhit enfatizó que la resiliencia democrática requiere transparencia y rendición de cuentas en medio de tensiones geopolíticas. Notó que hace unas semanas, el Instituto Stratbase publicó dos declaraciones sobre China, lo que provocó una respuesta de la embajada china. 'Damos la bienvenida a esa respuesta porque es precisamente lo que requiere la resiliencia democrática: debate abierto, transparencia, rendición de cuentas y la defensa de los derechos soberanos bajo el derecho internacional', dijo. Además, 'Una campaña no comienza con la presentación de certificados de candidatura. Comienza ahora, en la formación del entorno informativo y el panorama cibernético.' Citando una encuesta de Pulse Asia encargada por Stratbase, Manhit reveló que la mayoría de los filipinos dependen de las redes sociales y plataformas en línea para las noticias, con siete de cada diez expresando profunda preocupación por la desinformación. 'Lo que comienza como 'noticias falsas' rara vez se limita a una sola plataforma', añadió. 'Se extiende por redes, entra en conversaciones diarias y termina penetrando en la gobernanza y la toma de decisiones nacionales.'