El presidente Donald Trump emitió una proclamación ejecutiva a principios de este mes permitiendo la pesca comercial en partes de tres monumentos marinos nacionales a través del océano Pacífico. La medida afecta aproximadamente a medio millón de millas cuadradas en áreas que incluyen Hawái, Samoa Americana y la Mancomunidad de las Islas Marianas del Norte.
La proclamación cubre las zonas Mau y Ho‘omalu del Monumento Nacional Marino de Papahānaumokuākea, el Monumento Nacional Marino del Atolón Rose y la unidad de islas del Monumento Nacional Marino de la Fosa de las Marianas. Estas zonas contienen miles de especies de plantas y animales en hábitats ecológicamente sensibles.
Trump describió el cambio como un impulso para los pescadores estadounidenses, señalando durante la firma en el Despacho Oval que generaría millones de dólares en nuevos negocios y reduciría los costos de los productos del mar. La Casa Blanca publicó en Facebook que la política representaba una gran victoria para los pescadores de Estados Unidos.
Partidarios como la congresista Kimberlyn King-Hinds y grupos pesqueros como el Consejo de Administración Pesquera del Pacífico Occidental celebraron la decisión, citando posibles empleos y la viabilidad a largo plazo de las flotas. Críticos como el defensor nativo hawaiano Kekuewa Kikiloi y el científico Camilo Mora advirtieron sobre las amenazas a los derechos indígenas y a los ecosistemas marinos.
El abogado de Earthjustice, David Henkin, dijo que el grupo planea impugnar la medida ante los tribunales por dudas sobre la autoridad presidencial bajo la Ley de Antigüedades.