La suspensión de visados de inmigración impuesta por el presidente Donald Trump afecta a países aliados de Estados Unidos en América Latina, como Uruguay, gobernado por un presidente de izquierda. La medida, que inicia el 21 de enero, se aplica solo a quienes buscan residir y trabajar permanentemente en EE.UU., excluyendo a turistas y trabajadores temporales. El presidente uruguayo Yamandú Orsi expresó preocupación por la señal que envía esta política.
La reciente restricción de visados de inmigración anunciada por Donald Trump busca limitar la entrada de ciudadanos de 75 países considerados más propensos a usar ayudas gubernamentales en Estados Unidos. Esta medida impacta tanto a naciones aliadas como a adversarias en América Latina, donde varios países con gobiernos de izquierda, como Uruguay, Brasil, Colombia y Guatemala, figuran en la lista negra, junto a Nicaragua y Cuba. En contraste, países con líderes conservadores alineados con Trump, como Argentina, Paraguay y Ecuador, quedan exentos.
Uruguay, que bajo el mandato de Joe Biden solicitó un programa de exención de visados, ahora enfrenta esta suspensión. El embajador estadounidense en Montevideo, Lou Rinaldi, negó cualquier trato especial hacia el país sudamericano. El presidente Yamandú Orsi, quien recientemente se unió a Brasil y Colombia para condenar la intervención de EE.UU. en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro, se reunió con Rinaldi el jueves. Tras el encuentro, Orsi declaró: “pero en términos de la señal que envía, por supuesto que nos preocupa”.
Aunque la política no afectará a muchos uruguayos —ya que en 2025 solo se emitieron 123 visados de este tipo a ciudadanos uruguayos de un total de más de 237.000 para América Latina y el Caribe—, resalta tensiones en las relaciones bilaterales. Uruguay mantiene lazos fuertes con EE.UU., principal mercado para sus exportaciones de software, pese a que China es su mayor socio comercial para carne y soja. El país ofrece beneficios sociales como salud pública, educación universitaria gratuita y políticas progresistas en aborto, cannabis, matrimonio igualitario y eutanasia, lo que podría disuadir migraciones masivas.