Estados Unidos se ha retirado de una organización internacional centrada en la libertad en internet, lo que ha provocado advertencias de expertos en derechos digitales. Argumentan que los estadounidenses deberían preocuparse por las implicaciones para los estándares digitales globales. Los críticos destacan el riesgo de que China gane más influencia en la fijación de estos estándares.
La decisión de EE. UU. de retirarse de la organización de libertad en internet ha recibido duras críticas de los defensores de los derechos digitales. Los expertos enfatizan que este movimiento podría socavar los esfuerzos para promover un acceso abierto y libre a internet en todo el mundo. «Los estadounidenses deberían preocuparse», declararon los expertos en respuesta al retiro. Esta opinión subraya los temores de que la ausencia de participación de EE. UU. podría permitir que regímenes autoritarios moldeen las políticas digitales internacionales de manera más agresiva. Informes publicados el 9 de enero de 2026 indican que el retiro crea un vacío potencial. Los críticos señalan específicamente a China como beneficiaria, sugiriendo que podría liderar la establecimiento de estándares globales que prioricen el control estatal sobre las libertades individuales. Este desarrollo se produce en un contexto de tensiones continuas en la gobernanza digital, donde el equilibrio entre seguridad, privacidad y apertura sigue siendo controvertido. La respuesta de los expertos destaca las apuestas para los usuarios en EE. UU. y más allá, ya que los organismos internacionales influyen en cómo se regula y accede a internet a nivel global.