El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha propuesto un enfoque en capas para la seguridad de las criptomonedas que enfatiza la redundancia y la verificación multiángulo para alinear los sistemas con las intenciones de los usuarios. Publicado el 22 de febrero de 2026, su marco reconoce la imposibilidad de una seguridad perfecta debido a la complejidad de la intención humana. La estrategia busca proteger a los usuarios de hackeos y exploits mientras preserva la usabilidad.
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha introducido un marco para la seguridad de las criptomonedas que prioriza el diseño centrado en el humano, tal como se detalla en una publicación fechada el 22 de febrero de 2026. El enfoque se centra en reducir la brecha entre lo que los usuarios pretenden y cómo responden los sistemas, particularmente en escenarios de alto riesgo como hackeos de billeteras y vulnerabilidades en contratos inteligentes. Vitalik Buterin argumenta que no se puede lograr una seguridad perfecta porque la intención del usuario es inherentemente compleja. «La seguridad perfecta es imposible, no porque las máquinas sean defectuosas o porque los humanos que las diseñan lo sean, sino porque la intención del usuario es fundamentalmente un objeto extremadamente complejo», escribió. Por ejemplo, incluso una transacción básica como enviar 1 ETH requiere suposiciones tácitas sobre la identidad del destinatario, posibles bifurcaciones de la blockchain y conocimientos cotidianos que el código no puede capturar por completo. Las preocupaciones de privacidad complican aún más las cosas, con riesgos provenientes de patrones de metadatos, temporización de mensajes y señales conductuales que pueden llevar a fugas de información. Este desafío recuerda las dificultades en la seguridad de la IA, donde definir objetivos precisos ha demostrado ser esquivo. Para abordarlo, Buterin aboga por la redundancia, en la que los usuarios expresan su intención mediante múltiples métodos y los sistemas proceden solo si coinciden. Este principio se extiende a billeteras de Ethereum, sistemas operativos, herramientas de verificación formal y módulos de seguridad de hardware. Las aplicaciones prácticas incluyen sistemas de tipos que verifican la lógica del programa contra estructuras de datos, verificación formal para pruebas matemáticas del comportamiento del código, simulaciones de transacciones para previsualizar resultados y aserciones posteriores a la acción para confirmar resultados. Las billeteras multisig y la recuperación social distribuyen el control entre claves, evitando fallos únicos. Buterin también destaca el rol potencial de los grandes modelos de lenguaje (LLM) en la seguridad. Los describe como «una simulación de la intención», con modelos genéricos que proporcionan comprobaciones de sentido común y modelos afinados que detectan anomalías individuales. «Los LLM no deben utilizarse en ningún caso como el único determinante de la intención. Pero son un ‘ángulo’ desde el cual se puede aproximar la intención del usuario», señaló. Integrar LLM con otros métodos puede mejorar la detección sin introducir vulnerabilidades. Para equilibrar protección y usabilidad, el marco sugiere automatizar acciones de bajo riesgo mientras se agregan comprobaciones para las de alto riesgo, como transferencias a nuevas direcciones o cantidades grandes. En general, este método en capas busca minimizar riesgos en sistemas descentralizados sin una fricción excesiva para el usuario.