El consejo de supervisión de Volkswagen rechazó el jueves el plan más radical de recortes de empleo propuesto por la dirección, lo que alivia temporalmente a las plantas españolas del grupo.
El consejo rechazó el plan de Oliver Blume que contemplaba hasta 120.000 despidos y posibles cierres de fábricas en Alemania. En su lugar, se aprobó un paquete de doce iniciativas que reduce la gama de modelos hasta un 50% y la capacidad productiva a nueve millones de vehículos anuales.
Los sindicatos españoles descartaron riesgos inmediatos para los 23.000 empleados de Seat en Martorell y Volkswagen Navarra. La fábrica de Martorell incorporó recientemente a 500 trabajadores temporales como fijos y prevé más contrataciones tras el verano.
Matías Carnero, de UGT, advirtió que el escenario puede complicar la asignación de futuros modelos eléctricos a las plantas españolas. Rafa Guerrero, de CCOO, señaló que a corto plazo las medidas no afectarán a España, aunque el impacto dependerá de cómo se concrete el plan.