Alrededor de 1,500 árboles están siendo plantados en terrenos de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas en Krusenberg, al sur de Uppsala. El proyecto forma parte de una investigación de mejora genética forestal para lograr un crecimiento más rápido y una mayor resiliencia ante el cambio climático.
Este año se han plantado 800 árboles y se espera que los trabajos se prolonguen durante varios años. El objetivo es desarrollar árboles con rasgos deseables que resistan mejor las condiciones meteorológicas extremas y los cambios de temperatura.
"Se podría decir que estamos llevando a cabo un proceso de mejora genética de árboles", señaló Mats Berlin, investigador en mejora de árboles forestales de Skogforsk.
Según Berlin, los bosques ayudan a capturar dióxido de carbono y pueden utilizarse para la obtención de energía y madera aserrada. El proyecto se lleva a cabo en colaboración con la SLU y busca crear bosques más fuertes para el futuro.