El profesor Alfredo Enrione publica un estudio sobre la muerte de seis trabajadores en la mina El Teniente de Codelco el año pasado, atribuyéndola a defectos graves en la gobernanza corporativa. En una columna, compara el caso con el escándalo de La Polar hace 15 años, donde premios y bonos ignoraron riesgos clave.
El profesor Alfredo Enrione, de la ESE Business School de la Universidad de los Andes, tituló su trabajo “El Encubrimiento Racional. Arquitectura de Gobernanza y Desastre Predecible en la mina de El Teniente de Codelco”. Analiza la tragedia de seis trabajadores fallecidos el año pasado en un derrumbe, señalando que informes previos de Sernageomin fueron ignorados y manipulados para continuar operaciones. Quienes ajustaron esos informes recibieron ascensos y bonos sustanciales, mientras el directorio de Codelco carecía de un comité independiente para supervisar riesgos de derrumbe, confiando ciegamente en sus ejecutivos. Sernageomin no escaló las alertas a niveles superiores. Enrione enfatiza que el derrumbe con pérdidas humanas era un riesgo predecible desde los inicios de la minería, citando el cuento “El Grisú” de Baldomero Lillo. Compara con La Polar, donde hace 15 años el directorio ignoró cuentas por cobrar desproporcionadas y otorgó bonos por utilidades infladas fraudulentamente, afectando accionistas y acreedores. Allá tampoco había expertos en ventas a crédito a bajos ingresos. La Polar, empresa privada, sobrevivió; El Teniente, con más de 4.000 km de túneles a más de 1.500 metros de profundidad, enfrenta riesgos mayores si la seguridad se subestima. El economista César Barros resume estos casos en una columna de opinión en La Tercera, destacando la priorización de producción sobre riesgos.