El Senado de Argentina aprobó el jueves por la noche un proyecto de ley del presidente Javier Milei que permite a los gobernadores anular protecciones federales sobre glaciares y zonas periglaciares, facilitando inversiones en minería de cobre. La medida, que ahora pasa a la Cámara de Diputados, busca desbloquear depósitos de cobre valorados en miles de millones de dólares. Empresas como BHP y Glencore planean invertir hasta US$40.000 millones en la región.
El proyecto de ley aprobado por el Senado argentino busca reformar la Ley de Glaciares de 2010, que protege formaciones de hielo y zonas periglaciares que abastecen de agua a granjas y ciudades. Estas protecciones han obstaculizado el acceso a vastos depósitos de cobre en la franja andina, donde empresas mineras internacionales ven un potencial de hasta US$40.000 millones en inversiones.
El presidente Javier Milei ha impulsado la reforma para atraer inversión extranjera y crear empleos antes de las elecciones de 2027, con el objetivo de posicionar a Argentina entre los 10 principales productores mundiales de cobre, generando más de US$10.000 millones en ingresos anuales. En un discurso en noviembre, Milei declaró que la medida permitiría a los argentinos “de una vez por todas” comenzar a aprovechar su riqueza natural.
Compañías como BHP Group y Lundin Mining Corp. planean invertir US$18.000 millones en el yacimiento Vicuña, que se convertiría en una de las minas de cobre más grandes del mundo y la mayor inversión individual en la historia de Argentina. Glencore busca US$9.500 millones para El Pachón. Ambas buscan incluirse en el programa RIGI, que ofrece incentivos fiscales.
Sin embargo, la industria minera, representada por el grupo Caem, argumenta que la minería moderna puede operar sin afectar reservas de agua y necesita definiciones claras para zonas periglaciares sin función hidrológica significativa. Yanina Ripoll, jefa de asuntos ambientales de Vicuña, señaló que un glaciar cerca de Filo del Sol se reducirá a menos de una hectárea en seis años, cuestionando su protección bajo la ley actual.
La oposición ambiental es fuerte. El glaciólogo Juan Pablo Milana criticó la reforma como un engaño para desmantelar la ley nacional. Activistas como Guillermo Toranzo enfatizan el derecho constitucional a un medio ambiente sano, recordando fugas químicas pasadas en minas de San Juan. Grupos como Rebelión o Extinción organizan protestas, y vallas publicitarias promueven la “Ley de No Tocar los Glaciares”.
Por su parte, Juan Arrieta, geólogo de Vicuña, defendió: “¿Por qué dejaríamos el recurso allí? Los ambientalistas originales somos nosotros”, destacando el rol del cobre en la transición energética.