Una producción teatral de realidad aumentada llamada An Ark lleva intérpretes holográficos a un público en vivo en The Shed en Nueva York. Usando gafas Magic Leap 2, los espectadores experimentan actores virtuales, incluido Ian McKellen, en un entorno íntimo. El espectáculo, que se representa hasta el 4 de abril, explora temas de vida y muerte a través de la realidad mixta.
En The Shed en Nueva York, el público entra descalzo en una sala alfombrada, poniéndose gafas AR Magic Leap 2 para An Ark, anunciada como la primera obra creada para realidad mixta. La producción, dirigida por Todd Eckert —quien previamente lideró el desarrollo de contenidos en Magic Leap—, presenta actuaciones capturadas volumétricamente por Ian McKellen, Golda Rosheuvel, Arinzé Kene y Rosie Sheehy. Estos actores holográficos aparecen en un semicírculo de cuatro sillas, manteniendo contacto visual directo y compartiendo historias personales que evocan una sensación de intimidad y testigo compartido entre la multitud sentada. La experiencia de casi 50 minutos se desarrolla como una meditación sobre el espacio liminal después de la muerte, con presencias virtuales que resultan inquietantes y emocionales, pero distantes, al carecer de intérpretes en vivo. Los asistentes, incluidos periodistas de CNET, destacaron el audio ambiental que une la sala, aunque los campos de visión individuales limitan las imágenes compartidas. Obras anteriores de Eckert, como The Life con Marina Abramović y Kagami con Ryuichi Sakamoto, también utilizaron hardware Magic Leap para teatro inmersivo. Con un precio de 45 dólares, el espectáculo requiere viajar al oeste de Manhattan y adaptaciones para graduaciones, con insertos disponibles hasta -5 dioptrías. Aunque la novedad de las gafas AR generó curiosidad, los participantes salieron sintiéndose más conectados con el mundo físico, apreciando el ritual de la visualización comunal en un espacio dedicado. An Ark desafía las percepciones del teatro, fusionando actuación virtual con convivencia real, aunque su atractivo a largo plazo más allá de la novedad tecnológica sigue siendo incierto.