Investigaciones recientes demuestran que los relojes inteligentes como el Apple Watch tienen dificultades para medir con precisión el gasto calórico, a pesar de contar con datos fiables de frecuencia cardíaca.
Un estudio de 2024 de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford probó dispositivos, incluido el Apple Watch, en 60 voluntarios. El rastreador más preciso se desvió un promedio del 27 por ciento respecto a las mediciones de grado médico, mientras que el menos preciso tuvo un margen de error del 93 por ciento.
El Dr. Euan Ashley, autor principal del estudio publicado en el Journal of Personalized Medicine, afirmó que las medidas de gasto energético estaban muy lejos de la realidad. La profesora asistente Anna Shcherbina señaló que los algoritmos enfrentan desafíos debido a que el gasto energético varía según factores como el nivel de condición física, la altura y el peso.
Un estudio independiente publicado en Nature llegó a conclusiones similares. Descubrió que múltiples sensores pueden agravar los errores y que el tono de piel y los niveles de humedad también afectan los resultados.
Los relojes inteligentes estiman la quema de calorías utilizando sensores de movimiento, GPS, datos de frecuencia cardíaca y algoritmos de aprendizaje automático, pero estos métodos dependen de indicadores indirectos en lugar de mediciones metabólicas directas.