En la Plaza Cívica Los Libertadores de Neiva, Huila, Luz Perla González conmemora 40 años como artesana dedicada a la elaboración de pesebres tradicionales. Su labor preserva la herencia cultural durante la temporada navideña. Con materiales de calidad y dedicación meticulosa, lleva esperanza y memoria a familias en toda Colombia.
Luz Perla González, una artesana huilense, celebra en la Plaza Cívica Los Libertadores de Neiva cuatro décadas de trabajo en la creación y venta de pesebres, esas representaciones navideñas que adornan hogares con figuras del nacimiento de Jesús. Su trayectoria comenzó hace 40 años en una galería del centro de Neiva, donde un artesano de Pitalito le mostró figuritas que se vendían bien en Navidad. “Soy una artesana de hace ya 40 años”, cuenta Luz Perla. “La historia mía empezó hace muchos años, como les digo, hace 40 años. Antes existía una galería en el centro, donde un artesano de Pitalito llegó con figuritas y me mostró el trabajo. Me dijo que eso se vendía mucho en Navidad y yo le dije que me gustaría venderlo también. Desde entonces, estoy en esto”, relató a LA NACIÓN.
A lo largo de los años, ha evolucionado en técnicas y materiales para mantener la calidad. Inicialmente usaba icopor, pero ahora prefiere porcelanicrón en lugar de caucho, y tablas de madera de caracolí que tardan unos dos meses en secarse. “Trabajo con mucho porcelanicrón y no con caucho”, detalla. “La calidad de los pesebres es lo que saca la cara”. Cada pieza incluye detalles como tronquitos para escaleras, pasto artificial, piedritas pintadas y figuritas que dan vida al conjunto.
Durante la temporada alta, elabora más de 200 pesebres, vendiendo entre 8 y 10 al día, con precios que van de 35.000 a 600.000 pesos según el tamaño y complejidad. Muchos de sus trabajos se envían a ciudades fuera del Huila, extendiendo su influencia cultural. Para Luz Perla, los pesebres trascienden la decoración: son memoria viva y educación. “Es importante mantener la tradición de los pesebres para que no se acabe esta celebración y para que los niños sepan que hay un pesebre, que hay un niño Dios que nace y todo lo que se cuenta”, enfatiza. Su compromiso renueva valores de identidad y esperanza en las fiestas navideñas.