Paco Padilla, un ceramista nacido en 1952 en Tlaquepaque, Jalisco, mantiene viva la tradición de la cerámica mediante su taller, donde combina técnicas ancestrales con innovaciones aprendidas en Italia. Además de moldear piezas resistentes que se hornean a más de 1.200 grados durante 20 horas, integra su pasión por la música para enriquecer la cultura local. Su obra fusiona tradición e identidad mexicana, atrayendo a visitantes y clientes internacionales.
En el taller de Paco Padilla en Tlaquepaque, Jalisco, el aroma del barro fresco invita a explorar un espacio dedicado al arte cerámico. Nacido en 1952 en esta localidad, Padilla se destaca como uno de los ceramistas más reconocidos de la región por su compromiso con la promoción de esta expresión cultural mexicana.
El proceso de creación comienza con una pasta resistente, seleccionada para soportar altas temperaturas superiores a 1.200 grados Celsius durante 20 horas en el horno. Para perfeccionar su técnica, Padilla viajó a Italia, donde adquirió una fórmula única que distingue sus piezas de las producidas en otros talleres locales. Entre mesas de trabajo y estantes llenos de jarrones, figuras y vasijas, cada objeto narra una historia de paciencia y tradición.
Con un toque humorístico, Padilla recuerda su infancia: “A esos monitos, hace 70 años, yo les pintaba el uniforme del Atlas, porque en nuestra familia le íbamos al Atlas”. Hoy, crea decenas de figuras de soldados que sirven como incensarios para un cliente en Los Ángeles, Estados Unidos.
Más allá de la cerámica, Padilla es un músico cuya voz profunda entona melodías sobre amor, lucha e identidad jalisciense. En 1992, compuso la canción “Tiempo de caminar” para conmemorar los 500 años del encuentro de 1492, interpretándola en el Teatro Degollado de Guadalajara. Esta pieza forma parte de la nueva canción mexicana, abordando reflexiones históricas y la vida cotidiana tapatía.
A través de su fusión de artes, Padilla revitaliza Tlaquepaque como un centro cultural, uniendo generaciones y disciplinas sin perder las raíces artesanales.