Jesús, un joven de 24 años con nombre ficticio, ha transformado su vida tras pasar por un centro de reforma y vivir en la calle. Gracias al programa PAIS de inserción laboral de la Fundación Diagrama, ahora dirige una pequeña empresa de pintura en la Comunidad de Madrid. Su historia destaca el éxito de iniciativas para la reinserción de menores infractores.
Jesús, de 24 años y recién casado, reside en el norte de Madrid y dirige una pequeña empresa de pintura con actividad regular en la Comunidad. Hace una década, su vida era muy diferente: encadenaba detenciones por robos menores a los 16 años, ingresó en un centro de reforma a los 17 por reiteración y pasó cerca de un año allí, seguido de un periodo en la calle al cumplir la mayoría de edad.
El contexto familiar influyó: su padre falleció cuando tenía diez años, desordenando su adolescencia. La sentencia inicial de tres años de internamiento se redujo a nueve o diez meses por buena conducta, más un año de libertad vigilada. En el centro, enfrentó normas estrictas pero no vinculación con bandas. "Llegas nuevo y da miedo. Hay normas, cámaras, vigilancia constante", explica Jesús, aunque aclara que no es comparable a una prisión adulta.
A los 18, vivió en la calle durante casi un año, sobreviviendo con ayuda puntual sin delinquir más. La estabilidad llegó a los 20 con un empleo como ayudante de pintor, que evolucionó a sociedad con su socio actual. El programa PAIS, gestionado por Fundación Diagrama para la ARRMI, fue clave: ofreció orientación sociolaboral, apoyo psicológico y contactos empresariales. Jesús participó en actividades para elaborar currículos e interviews, obteniendo su primer puesto como mecánico, aunque lo dejó por insatisfacción.
Humberto San Millán, subdirector de PAIS, indica que el 90% de participantes logran inserción laboral; desde 2005, más de 400 jóvenes han encontrado empleo y becas. El proceso requiere paciencia: "Hay que escucharles, volver a resituarles y continuar con un toma y daca", subraya. Jesús, sin antecedentes actuales, planea expandir su negocio y ayudar a otros jóvenes. "He salido por suerte y por tocar fondo", reflexiona.