Cecilia Giménez, la pintora aficionada que protagonizó la controvertida restauración del Ecce Homo de Borja en 2012, ha fallecido a los 94 años en una residencia de la localidad zaragozana. Su acción, inicialmente criticada, atrajo miles de turistas y generó cariño hacia ella con el tiempo. El suceso colocó a Borja en el mapa mundial y benefició a instituciones locales.
Cecilia Giménez saltó a la fama en el verano de 2012 al restaurar sin permiso la pintura del Ecce Homo, obra de Elías García Martínez, en el Santuario de la Misericordia de Borja, una localidad zaragozana de poco más de 5.000 habitantes. La octogenaria actuó con la intención de conservar la pieza deteriorada, pero el resultado, calificado por el Ayuntamiento de Borja como una 'chapuza' por falta de autorización y formación adecuada, generó mofas iniciales y cobertura mundial en medios como Le Monde, The Telegraph y la BBC.
Inicialmente, Giménez sufrió por la reacción, pero el fenómeno viral transformó las críticas en simpatía. Miles de visitantes acudieron al santuario para ver la peculiar restauración, lo que generó ingresos destinados a la Fundación Hospital Sancti Spiritus y al Santuario de la Misericordia, mejorando instalaciones para personas mayores y con menos recursos. El dinero ha permitido obras de mejora, y el suceso inspiró documentales, disfraces y hasta una ópera en Nueva York.
Giménez falleció este lunes en la residencia donde vivía con su hijo, que padece discapacidad, tras años delicada de salud y con demencia senil. El Santuario confirmó la noticia en redes sociales. 'Hablar de Cecilia es hablar de madre entregada, de lucha, de fuerza, pero sobre todo es hablar de generosidad, cualidades que le han servido para ganarse el cariño de todo el mundo', expresaron desde el Santuario. El alcalde Eduardo Arilla destacó su generosidad, y el presidente de Aragón, Jorge Azcón, la describió como 'una persona buena y generosa', cuya pérdida es muy llorada en Borja y su comarca.
El Centro de Interpretación en la iglesia explica el contexto de la pintura y la historia de Borja, consolidando el legado del Ecce Homo como símbolo local.