Un edificio ruinoso en la calle Santa Juliana de Tetuán, Madrid, alberga recuerdos de la grabación del primer álbum de Extremoduro en 1989. La banda extremeña registró 'Tú en tu casa, nosotros en la hoguera' en los estudios M-20 de la discográfica Avispa, en una experiencia marcada por tensiones y grabaciones informales que derivaron en cintas piratas. Tras la muerte de Roberto Iniesta el 10 de diciembre, este lugar se convierte en arqueología sentimental del rock español.
El edificio en el número 73 de la calle Santa Juliana, esquina con Jerónima Llorente, en el distrito de Tetuán, Madrid, muestra ventanas tapiadas y una persiana metálica cerrada desde hace tiempo. Un letrero desvaído revela 'AVISPA', el nombre de la discográfica local que operaba allí en los años ochenta y noventa. Avispa, fundada por los hermanos Carlos y Fernando Martínez, grabó discos de bandas de metal como Saratoga, Burning y Los Suaves en sus estudios M-20.
En 1989, Extremoduro, entonces un trío de Plasencia, firmó con Avispa tras quedar terceros en el concurso Yamaha de la sala Jácara. Habían grabado previamente la maqueta 'Rock Transgresivo' en enero en los estudios Duplimatic y aparecido en el programa de TV 'Plastic'. El grupo financió con 250.000 pesetas la grabación de su debut, 'Tú en tu casa, nosotros en la hoguera', acordando tres álbumes en tres años.
La experiencia fue problemática. La banda criticó la producción, mientras Francisco Martínez atribuyó fallos a la informalidad del grupo. J.J. Serrano, ingeniero de sonido y productor improvisado, recordó en una entrevista de YouTube de Juan Carlos Ramos: “Salo, que era el bajista, tenía muy buen rollo el tío; y Robe, muy normal”. Las sesiones incluyeron pausas en el bar de enfrente, hoy un kebab y una hamburguesería.
Extremoduro usó los beneficios para discos de agradecimiento a amigos, según ellos, aunque Martínez lo niega. Para el segundo disco, se unió Carlos El Sucio al bajo. Rompieron el contrato por falta de promoción y pagos. Antes, grabaron informalmente 15 temas; Avispa los editó como 'Maquetas 90' y 'Como animales', considerados piratas por la banda. Serrano describió el contrato como “absolutamente leonino”. Los dueños justificaron las ediciones alegando propiedad del material sin finiquito firmado. El grupo evitó demandas judiciales para no paralizar su actividad.
Con la muerte de Roberto Iniesta el 10 de diciembre, este edificio evoca la historia del rock español de los noventa.