El evento Basajaun reúne a 250 ciclistas en Vitoria-Gasteiz para un recorrido circular de casi 900 kilómetros por paisajes naturales impresionantes. Organizado por Carlos Mazón, el trazado cruza la sierra de Urbasa, la selva de Irati, el desierto de las Bardenas Reales, la sierra de la Demanda y los Montes de Vitoria, con 16.000 metros de desnivel positivo. Participantes como Pedro Horrillo e Igor Miner comparten historias del ciclismo profesional durante el viaje.
En la plaza del Machete de Vitoria-Gasteiz, el sonido de la txalaparta marca el inicio del Basajaun, una prueba de ultraciclismo que en solo cuatro ediciones se ha consolidado como referencia mundial en bikepacking. Los 250 participantes, equipados con alforjas, inician un bucle de casi 900 kilómetros sin reservas de alojamiento, siendo autosuficientes y limitados a pedalear para avanzar, con un tiempo máximo para completarlo.
Carlos Mazón, organizador y apasionado de la cartografía, diseña un ruta que asegura aventura y soledad, seleccionando a los ciclistas mediante cartas motivacionales. El recorrido acumula 16.000 metros de ascenso, atravesando cinco áreas naturales destacadas: la sierra de Urbasa con su Tejo de Otsaportillo, la selva de Irati, el desierto de las Bardenas Reales, la sierra de la Demanda y los Montes de Vitoria.
Durante el viaje, el narrador se une a Pedro Horrillo, exciclista profesional y colaborador de EL PAÍS, e Igor Miner, exaficionado que no llegó al profesionalismo. Horrillo relata su grave caída en el Giro de 2009, donde sufrió 27 fracturas tras precipitarse 80 metros: “Mientras intentaba agarrarme a las ramas de los árboles, notaba cómo se me rompían los dedos”. En el hospital de Bérgamo, conoció a Felice Gimondi, quien le presentó a Walter Bonatti, afirmando que “los verdaderos héroes no son los alpinistas, sino los ciclistas”.
Horrillo también comparte su decisión de operarse las cervicales pese al riesgo: “Si no te operas las cervicales, un día estornudarás y te quedarás tetrapléjico”. Miner evoca su carrera sub-23, donde ganó pruebas prestigiosas pero fue engañado por un manager poco fiable. Juntos, recuerdan la París-Roubaix con Oscar Freire y Prudencio Induráin, superando apuestas en contra.
A diferencia de los ganadores, que duermen solo 45 minutos, el grupo opta por seis horas nocturnas, priorizando conversaciones en paisajes inolvidables. El Basajaun puede disfrutarse en etapas, multiplicando el placer de encuentros inesperados.