El chef catalán Nandu Jubany, galardonado con una estrella Michelin, se prepara para su tercer Rally Dakar en la categoría T2 con un buggy y el copiloto Marc Solà. Tras un segundo puesto el año pasado, espera más desafíos este 2026 en Arabia Saudí. Jubany combina su pasión por las motos con su carrera en la cocina, impulsada por su padre.
Nandu Jubany, nacido en 1971 en Monistrol de Calders (Barcelona), es conocido por su restaurante Can Jubany, que ostenta una estrella Michelin. Hace ocho años, dejó temporalmente los fogones para debutar en el Rally Dakar en moto, una pasión de juventud que había practicado en motocross y enduro a baja intensidad. El año pasado, compitió en la categoría T2 con un buggy junto a Marc Solà, logrando el segundo puesto en su clase y siendo el segundo español mejor clasificado overall, con solo dos pinchazos y un día complicado.
«Yo lo que creo es que este año vamos a tener algún problema más, porque lo que no veo normal es hacer un Dakar casi limpio como hicimos el año pasado. Sólo pinchamos dos ruedas y se nos hizo un día de noche. Al final, nos fue de diez», confiesa Jubany. Su ilusión inicial era ser piloto de motocross, pero «mi padre era muy práctico y me metió en la cocina». De niño en los años 80, seguía el Dakar por televisión, soñando con participar.
Ahora, en su tercer intento, nota cambios en la prueba: se ha vuelto más una carrera de velocidad que de aventura y resistencia. «Ahora, es impensable que un tío que gane sólo dos días se haga con el triunfo. Tienen que ganar cada día», explica, lamentando la menor seguridad en comparación con el pasado y la pérdida de compañerismo. En moto, la experiencia fue más dura por la soledad: «Estás tú solo, navegas tú solo, si tienes un problema te lo solucionas tú».
Jubany no planea competir indefinidamente con este buggy, pero considera retos futuros como pilotar un camión en dos o tres años: «Si encontrara un camión bueno para correr, me apetecería la experiencia de aprender a hacerlo y acabar la prueba con un camión rápido».