A medida que las entregas de paquetes aumentan durante las fiestas de fin de año, vídeos en redes sociales muestran casilleros forzados, generando preocupación por su seguridad. Los consumidores reportan recoger paquetes vacíos, mientras las empresas de mensajería minimizan estos como incidentes aislados. Estos casos están avivando la inseguridad en torno a estos puntos de recogida cada vez más populares en Francia.
Las fiestas de fin de año provocan un aumento en los envíos de paquetes, haciendo que los casilleros —estos armarios de recogida automatizados— sean esenciales para entregas flexibles. Sin embargo, imágenes en redes sociales de casilleros dañados y vaciados están circulando, cuestionando su fiabilidad.
Los usuarios han reportado robos directos. Un usuario de X declara: «J’ai récupéré un colis vide dans votre locker : carton entaillé, re-scotché, console DS XL + jeux volés». Otro se queja: «Je laisse un colis dans un casier que le livreur dit trouver vide ! Zéro dédommagement pour moi». Estos relatos destacan la posible inacción de los transportistas ante tales fraudes.
Aunque los hechos individuales son difíciles de verificar, su acumulación erosiona la confianza en estas instalaciones, ahora un eslabón clave en la cadena logística. Empresas de entrega como Amazon y La Poste insisten en que tales eventos son raros e aislados, sin indicios de un aumento general de robos. Esta tensión subraya los desafíos de seguridad de la expansión de los casilleros, favorecidos por los consumidores franceses por su comodidad, a medida que los volúmenes de paquetes alcanzan picos estacionales.