Los delincuentes toman como objetivo las estaciones de esquí para robar equipo caro, con unos 150 pares sustraídos desde el 20 de noviembre en Val Thorens y Les Menuires. Un chico de 17 años perdió sus nuevos esquís durante una comida familiar, lo que ilustra la facilidad de tales robos. Las familias, sorprendidas por la falta de precaución a gran altitud, lamentan la ausencia de medidas preventivas como candados para esquís.
Las estaciones de esquí francesas se enfrentan a una oleada de robos dirigidos a equipos valiosos. Una investigación revela que los criminales ascienden sin reparos a grandes alturas para apoderarse de modelos premium. Por ejemplo, desde el 20 de noviembre, unos 150 pares de esquís han sido robados en Val Thorens y Les Menuires, dos populares estaciones saboyanas. El 20 de diciembre, Benjamin, un joven de 17 años originario de Nantes, vivió esta pesadilla en carne propia. Su familia le había regalado unos esquís Stöckli —una marca suiza— como regalo anticipado de Navidad, adquiridos de segunda mano por 1700 euros. Mientras disfrutaba de un chocolate caliente en el restaurante 'Chalet de la Marine' a 2500 metros de altitud, los esquís desaparecieron del soporte común exterior en apenas media hora. Benjamin tuvo que bajar esquiando solo con botas, coronando un día amargo. 'En Nantes, tengo todos los reflejos posibles, pero nunca imaginé que alguien pudiera robar esquís de un chalé de alta montaña. Ni siquiera sabía que existían los candados para esquís', declara Christine, la madre del chico. Esta familia nantesa, habituada a la precaución urbana, no estaba preparada para las vulnerabilidades de la montaña. El alto coste de los esquís, combinado con su facilidad de transporte, los convierte en blancos prioritarios para los ladrones. Estos incidentes ponen de manifiesto un problema recurrente en las estaciones: soportes sin vigilancia y una carencia general de dispositivos de seguridad. Las autoridades locales y los operadores de las estaciones instan a una mayor vigilancia por parte de los esquiadores, mientras que las familias afectadas esperan mejores protecciones para evitar tales pérdidas financieras y emocionales.