La agencia francesa de protección al consumidor, la DGCCRF, ha multado con 8000 euros a un restaurante a 3000 metros de altitud en Val Thorens, Saboya, por negarse a servir agua potable gratuita a los clientes. El establecimiento, Les Aiguilles de Péclet, solo ofrecía agua embotellada de pago durante una inspección. El local afirma que ahora cumple con la normativa.
Un restaurante de montaña en Val Thorens ha sido sancionado con una multa de 8000 euros por la DGCCRF de Francia por no proporcionar agua potable gratuita. Situado a 3000 metros de altitud, Les Aiguilles de Péclet fue inspeccionado el 30 de diciembre, momento en el que los inspectores encontraron solo disponible agua embotellada de pago. Los clientes tenían que pagar por cualquier tipo de agua, incluso acompañando platos como hamburguesas que superan los 30 euros.
Las reseñas en línea destacan el problema: «Pedí agua al camarero y me dijo que era demasiado cara...», comentó un cliente. La ley francesa exige que los restaurantes sirvan agua potable gratuita, fresca o a temperatura ambiente, y exhiban un recordatorio de este derecho. A gran altitud, el local obtiene el agua de depósitos filtrados y tratados, lo que complica la situación según su gerente.
Contactado para hacer declaraciones, el restaurante afirma haber corregido la situación desde entonces y ahora ofrece agua gratuita. El caso resalta normas más amplias sobre el servicio de bebidas: los restauradores deben verter las bebidas en la copa delante del cliente para que vean el origen de la botella, y abrir botellas o latas enteras en presencia del cliente si se piden de esa forma.
Esta sanción subraya los estrictos derechos del consumidor en el sector de la restauración, especialmente en lugares remotos como estaciones de esquí.