La economista Sabine Garabedian argumenta en un artículo de opinión en Le Monde que las medidas de reducción de precios en la Francia de ultramar no abordarán el coste de vida sin elevar los niveles de vida. El nuevo proyecto de ley, adoptado el 28 de octubre, busca potenciar el poder adquisitivo pero sigue siendo parcial. Las brechas de precios ocultan una división más profunda con la Francia metropolitana.
El problema del alto coste de vida en los departamentos franceses de ultramar reaparece con frecuencia, con políticas públicas que no abordan sus raíces profundas. El proyecto de ley del 28 de octubre busca aumentar el poder adquisitivo mediante rebajas de precios, pero Sabine Garabedian destaca sus limitaciones. Los precios allí son de media un 13 % más altos que en la Francia metropolitana, mientras que los niveles de vida están un 40 % por detrás, lo que genera un «efecto tijera» de altos gastos e ingresos bajos.
Los precios se mantendrán estructuralmente elevados tanto para bienes importados como locales, debido a los elevados costes de abastecimiento, mercados domésticos reducidos y una economía de pequeñas empresas incapaces de lograr economías de escala. Existen oligopolios en las Antillas y en Reunión, donde unos pocos grupos controlan más del 40 % de los mercados, pero los informes no muestran márgenes excesivos. Múltiples actores —transportistas, importadores, distribuidores— añaden sus márgenes a lo largo de la cadena de suministro.
Las disparidades más acusadas afectan a los alimentos, hasta un +41 % en las Antillas. El «escudo calidad-precio» se centra en esta área, que representa el 70 % de la cesta en Reunión y el 43 % en Guadalupe, frente a solo el 15 % en una cesta de consumo estándar. Garabedian subraya: «Mientras los niveles de vida no mejoren, una rebaja temporal de precios no bastará para revertir la tendencia». Se mencionan soluciones como la cooperación regional y la autosuficiencia alimentaria, pero el foco debe desplazarse a elevar los ingresos para lograr una verdadera igualdad.