En 2025, se espera que las matriculaciones de coches nuevos en Francia caigan un 5 % respecto a 2024, con nueve de cada diez franceses considerando los vehículos demasiado caros. El precio medio aumentó un 24 % de 2020 a 2024, de 28.107 € a 34.872 €, según el Institut Mobilités en transition.
La crónica de Jean-Pierre Robin pone de manifiesto una crisis en el sector automovilístico francés. El barómetro 2026 del observatorio Cetelem, que encuestó a 15.774 automovilistas en Europa, incluidos 3.144 en Francia, muestra que el 90 % de los franceses considera los coches nuevos inasequibles. Esto no es solo una percepción: los datos del independiente Institut Mobilités en transition (IMT) confirman un aumento del 24 % en el precio medio de los vehículos nuevos de 2020 a 2024.
Este repunte se debe a múltiples factores acumulados desde la pandemia de Covid-19. Los cierres de fábricas en 2020 provocaron una escasez global de chips, crítica para la industria automovilística. La guerra en Ucrania disparó los costes de las materias primas, al tiempo que los fabricantes se orientaron hacia modelos de gama alta para mejorar sus márgenes. La electrificación acelerada de los vehículos también ha jugado un papel.
Robin señala con ironía que el trabajador francés, antaño constructor de estas máquinas, ya no puede permitirse una, ni posee las habilidades para fabricarla. Esto apunta a un 2025 marcado por la caída continua de las ventas, que subraya los desafíos económicos y sociales del sector.