Los minoristas informan de una creciente preferencia de los clientes por las experiencias personalizadas en tienda frente a las compras en línea. Los propietarios de boutiques en varias ciudades describen un aumento en el tráfico peatonal y en la demanda de interacciones personales. Este cambio se produce tras años de cierre de tiendas y la quiebra del minorista en línea SSENSE en 2025.
Los propietarios de boutiques citan la fatiga digital y el deseo de descubrimiento como impulsores del cambio. Ruby Redstone, copropietaria de Mess en el West Village de Nueva York, señaló que los compradores buscan artículos que no están disponibles en línea ni en plataformas de reventa. Su tienda cuenta con unos 15 diseñadores y no ofrece comercio electrónico.
Gina Esposito, de Tangerine en Williamsburg, Brooklyn, destacó el atractivo de poder tocar los tejidos y evitar las devoluciones. Bomi Jin, fundadora de Bomi en SoHo, afirmó que la entrada mediante cita previa de la tienda crea una atmósfera íntima que atrae a unos 700 visitantes a la semana.
Lori Hirshleifer, de la tienda familiar Hirshleifers en Long Island, observó que más clientes compran para otros. Tessa Clark, de Idlewild en Cincinnati, describió la boutique como un "tercer espacio" que organiza eventos mensuales con artistas, mientras que Sherri McMullen, de McMullen en San Francisco, organiza charlas con diseñadores y sesiones de estilismo.