El cerebro pasa al sueño de manera abrupta, revela estudio

Los investigadores han descubierto que el cerebro no se duerme gradualmente, sino que experimenta una transición rápida de la vigilia al sueño en solo minutos. Este punto de inflexión, identificado a través de datos de EEG de más de 1.000 personas, desafía la visión tradicional del inicio del sueño como un proceso incremental. Los hallazgos podrían mejorar la comprensión y el tratamiento de trastornos del sueño como el insomnio.

Durante años, los científicos creyeron que el cerebro se adentraba en el sueño de manera incremental, pasando gradualmente de la vigilia al descanso. Sin embargo, un nuevo estudio dirigido por Nir Grossman en Imperial College London derriba esta idea. Utilizando electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad eléctrica del cerebro, el equipo analizó datos de más de 1.000 individuos mientras se quedaban dormidos.

Los investigadores modelaron la actividad cerebral en un espacio matemático abstracto, representándola como puntos en un mapa para rastrear la proximidad a la 'zona de inicio del sueño' —que corresponde a la segunda etapa del sueño no REM (NREM). Encontraron que la distancia desde la vigilia hasta esta zona se mantenía estable hasta aproximadamente 10 minutos antes del sueño, y luego caía abruptamente en los minutos finales. El punto de inflexión crítico, que ocurre en promedio 4,5 minutos antes del sueño, marca el cambio irreversible, según Junheng Li, también en Imperial College London. "[Esto] es el punto de no retorno", dice.

"Aunque el sueño es tan fundamental en nuestra vida, cómo se duerme el cerebro ha sido un misterio", señala Grossman. El cambio abrupto se alinea con la sensación común de 'caer' dormido. "Es casi una evidencia de esta sensación de caer en un estado diferente", añade.

En un seguimiento con 36 participantes monitoreados durante una semana, el modelo predijo el inicio del sueño dentro de un minuto en noches seleccionadas. Laura Lewis en el Massachusetts Institute of Technology comenta que los individuos pueden seguir caminos repetibles hacia el sueño, aunque estos podrían variar según circunstancias como entornos desconocidos. Aunque el marco no revela aún los mecanismos cerebrales subyacentes, ofrece una herramienta precisa para medir la proximidad al sueño segundo a segundo, lo que podría ayudar en la investigación del insomnio y nuevas terapias.

El estudio aparece en Nature Neuroscience (DOI: 10.1038/s41593-025-02091-1).

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