La Asamblea Estatal de California aprobó la Ley de Protección de Nuestros Juegos (Protect Our Games Act) con 43 votos a favor y 16 en contra. El proyecto de ley aborda los derechos de los consumidores de videojuegos, tal como lo plantea el movimiento Stop Killing Games.
La legislación, conocida como AB 1921, exige que las empresas de videojuegos notifiquen a los usuarios antes de cerrar los servidores de juegos que dependen de ellos. Asimismo, establece la obligación de ofrecer opciones para que los juegos adquiridos sigan siendo jugables posteriormente, como el acceso sin conexión o el uso de servidores comunitarios.