El primer ministro Mark Carney ha alcanzado un acuerdo con Alberta para apoyar la industria petrolera de la provincia, al tiempo que flexibiliza algunas normas climáticas. El pacto se produce mientras Canadá enfrenta presiones económicas derivadas de las políticas comerciales de Estados Unidos.
Carney anunció el pacto la semana pasada después de revertir varias políticas climáticas introducidas por su predecesor. Eliminó un tope propuesto a las emisiones del sector petrolero y acordó acelerar los permisos para un nuevo oleoducto hacia la costa del Pacífico. A cambio, Alberta respaldará aumentos graduales en los precios industriales del carbono a lo largo del tiempo. El plan también incluye un proyecto de captura de carbono a menor escala que las compañías petroleras aún no se han comprometido a construir.