Investigadores han observado a pandas gigantes cautivos usando ramitas y trozos de bambú para rascarse áreas difíciles de alcanzar en sus cuerpos. Esto marca la primera instancia registrada de uso de herramientas en estos animales. El comportamiento destaca una adaptación evolutiva única de los pandas.
Científicos del Instituto de Zoología de Shaanxi en China han documentado a pandas gigantes empleando herramientas simples para el acicalamiento. Bin Yang y su equipo registraron 383 instancias de este comportamiento durante 50 días, observando 18 pandas cautivos, machos y hembras, en un entorno zoológico.
Los pandas rompían ramitas o trozos de bambú de los árboles y los usaban principalmente para rascarse partes de sus cuerpos difíciles de alcanzar sin ayuda. Este uso de herramientas se observó durante observaciones rutinarias, lo que motivó un estudio dedicado para explorar el fenómeno más a fondo.
«Dado que los pandas pasan mucho tiempo comiendo y descansando, dan la impresión de ser perezosos, glotones y adorables», explicó Yang. «Por eso, cuando descubrimos que los pandas pueden usar herramientas, cambió nuestra perspectiva previa sobre ellos».
A diferencia de otros osos, los pandas gigantes poseen un «pulgar falso», un sexto dedo corto en sus patas que funciona como un pulgar oponible rudimentario, lo que les permite agarrar objetos de forma más efectiva. Esta adaptación, combinada con sus cerebros relativamente grandes, podría facilitar tales comportamientos. Los investigadores sugieren que romper palos específicamente para usarlos indica capacidades de planificación a corto plazo.
«Los pandas podrían tener una cognición y comportamientos más complejos de lo que se pensaba», dijo Yang. Sin embargo, se necesita más investigación para determinar si los pandas pueden ser dirigidos a usar herramientas de manera intencional.
El entorno exterior naturalista del zoológico sugiere que los pandas salvajes podrían mostrar un uso similar de herramientas, aunque no se han reportado tales observaciones hasta ahora. Antes de esto, solo existía un relato anecdótico de pandas frotándose tierra en el pelaje. Los hallazgos se publican en Current Biology (DOI: 10.1016/j.cub.2025.09.003).