Los chimpancés pueden actualizar sus decisiones basadas en evidencia más fuerte, al igual que los humanos, según un estudio publicado en Science. Investigadores en el Santuario de Chimpancés de la Isla Ngamba en Uganda encontraron que los animales cambiaron de elección cuando se les presentaron pistas más claras sobre las ubicaciones de la comida. Este razonamiento flexible desafía las suposiciones sobre la cognición animal.
Un nuevo estudio titulado 'Chimpanzees rationally revise their beliefs', publicado en Science el 15 de noviembre de 2025 (volumen 390, número 6772, página 521, DOI: 10.1126/science.adq5229), revela que los chimpancés ajustan sus elecciones de manera racional cuando se enfrentan a evidencia mejor. La investigación fue realizada por un equipo internacional que incluye a Emily Sanford, una investigadora postdoctoral en el departamento de Psicología de UC Berkeley; Jan Engelmann, profesor de Psicología en UC Berkeley; y Hanna Schleihauf, profesora de Psicología en la Universidad de Utrecht. Otros colaboradores incluyen a Bill Thompson y Snow Zhang de UC Berkeley, Joshua Rukundo del Santuario de Chimpancés de la Isla Ngamba en Uganda, Josep Call de la Universidad de St Andrews, y Esther Herrmann de la Universidad de Portsmouth.
En experimentos en el santuario, a los chimpancés se les presentaron dos cajas, una con comida. Recibieron una pista inicial sobre la ubicación de la recompensa, seguida de una pista más fuerte que apuntaba a la caja opuesta. Muchos animales cambiaron su selección después de la información más clara. 'Los chimpancés fueron capaces de revisar sus creencias cuando se disponía de evidencia mejor', dijo Sanford, investigadora en el Laboratorio de Orígenes Sociales de UC Berkeley. 'Este tipo de razonamiento flexible es algo que a menudo asociamos con niños de 4 años. Fue emocionante mostrar que los chimpancés también pueden hacerlo.'
Para distinguir el razonamiento del instinto, el equipo empleó modelado computacional, descartando explicaciones como el sesgo de recencia o la simple preferencia por pistas. 'Registramos su primera elección, luego la segunda, y comparamos si revisaron sus creencias', explicó Sanford. 'También usamos modelos computacionales para probar cómo sus elecciones coincidían con diversas estrategias de razonamiento.' Los hallazgos sugieren que la racionalidad —formar y actualizar creencias basadas en evidencia— no es exclusivamente humana. 'La diferencia entre humanos y chimpancés no es un salto categórico. Es más como un continuo', señaló Sanford.
El estudio tiene implicaciones para el desarrollo infantil y el diseño de IA. El equipo de Sanford planea probar la revisión de creencias en niños de dos a cuatro años y expandirlo a otros primates. Su trabajo previo sobre empatía en perros y numeracia infantil subraya la sofisticación cognitiva de los animales. 'Pueden no saber qué es la ciencia, pero navegan entornos complejos con estrategias inteligentes y adaptativas', dijo.