El aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos están incrementando los encuentros humanos con serpientes venenosas, según expertos en salud y datos de Tailandia y otras regiones.
El Centro de Información Toxicológica Ramathibodi de Bangkok gestiona actualmente unas 1,500 llamadas anuales relacionadas con mordeduras de serpiente, frente a las 1,000 de hace cuatro años. El personal responde a consultas sobre especies venenosas como la cobra real y asesora sobre el uso de antídotos. Las cifras de la Organización Mundial de la Salud indican que cada año se producen hasta 5.4 millones de mordeduras de serpiente en todo el mundo, lo que provoca 138,000 muertes y 500,000 discapacidades permanentes. Asia registra hasta 2 millones de envenenamientos al año. La investigación vincula el aumento de las temperaturas diarias con una mayor probabilidad de mordeduras. Las sequías y las inundaciones empujan a las serpientes hacia zonas pobladas por humanos, mientras que unas condiciones más cálidas en lugares como Arizona han provocado una actividad más temprana de las serpientes de cascabel y un mayor número de llamadas a las líneas de atención en 2026. Tailandia mantiene un programa nacional de antídotos con productos aprobados por la OMS fabricados en el Instituto Conmemorativo Queen Saovabha. El país distribuye estos tratamientos a nivel nacional y a los países vecinos, a diferencia de muchas regiones que se enfrentan a la escasez.