El equipo nacional de béisbol de Cuba perdió su invicto en la VI Clásica Mundial de Béisbol al caer 4-1 ante el anfitrión Puerto Rico en el estadio Hiram Bithorn de San Juan. Con esta derrota, Cuba debe vencer a Canadá el 11 de marzo para avanzar a cuartos de final. El partido destacó por la sequía ofensiva cubana, limitada a solo dos hits.
El encuentro del 9 de marzo en San Juan decidió el rumbo del Grupo A. Puerto Rico tomó ventaja temprana en la segunda entrada con un doble con bases llenas de su capitán Martín Maldonado contra el abridor cubano Julio Robaina, anotando tres carreras. Posteriormente, Carlos Cortes añadió una más con un fly de sacrificio ante el relevista Yosimar Cousín.
Cuba respondió en la sexta entrada cuando Alfredo Despaigne conectó un doble que, junto a un error defensivo, permitió su única carrera. Despaigne alcanzó así 29 hits en la historia de la Clásica Mundial, ubicándose tercero en la lista histórica, detrás de Frederich Cepeda de Cuba y Carlos Beltrán de Puerto Rico.
El mánager puertorriqueño Yadier Molina expresó satisfacción por el avance a la segunda ronda y destacó el pitcheo como fortaleza del equipo, aunque el bateo haría lo necesario para ganar. Maldonado, sobre su doble clave, comentó: “Estamos felices por la victoria. Sobre ese doble, te puedo decir que no recuerdo nada. Ni siquiera recuerdo qué hice (…) Hay que darle crédito a los bateadores antes que yo; tuvieron buenos turnos y lograron embasarse para que yo pudiera conectar el hit”.
El director cubano Germán Mesa reconoció la excelencia del pitcheo rival: “El pitcheo de Puerto Rico fue excelente. Es un equipo que, si se adelanta, será difícil de vencer porque sus pitchers son impresionantes”.
Cuba ocupa el penúltimo lugar en promedio de bateo del torneo con .170, solo por encima de Brasil (.130). Además, Alexei Ramírez, de Pinar del Río, se convirtió en el jugador más veterano en participar en las seis ediciones de la Clásica. Para el crucial duelo ante Canadá, Mesa designó al zurdo Livan Moinelo como abridor, quien ya brilló en el juego inaugural contra Panamá.
Esta victoria aseguró a Puerto Rico el primer boleto del grupo a cuartos de final, dejando a Cuba sin margen de error.