Casos recientes de femicidio conmocionan a Brasil y reavivan las discusiones sobre políticas públicas. Expertos critican el enfoque exclusivo en penas más duras, abogando por enfoques realistas con educación, recursos presupuestarios y acciones sociales. Informes de la ONU y opiniones legales destacan la necesidad de prevención y eficiencia investigativa.
Los casos de femicidio han conmocionado nuevamente a Brasil, provocando reacciones como discursos indignados y promesas de regular el contenido misógino en internet, propuesta por el presidente Lula en conversaciones con el Congreso y el STF. Los sectores conservadores exigen penas más duras, pero los analistas advierten sobre la ineficacia de este enfoque aislado.
En un artículo de Folha de S.Paulo, el jurista cuestiona la lenidad hacia delitos como el femicidio y las facciones criminales, pero critica la respuesta del Estado de crear nuevos delitos y aumentar penas, aludiendo a la crítica de Foucault en 'Discipline and Punish'. Cita al profesor Cornelius Prittwitz de la Universidad Goethe de Frankfurt, quien advierte contra la ilusión simplista de que las penas elevadas reducen el crimen. Brasil lo probó con la Ley de Crímenes Graves de 1990, sin éxito, y lo repitió con el femicidio, donde sentencias de 20 a 40 años no han frenado el aumento de casos.
Ejemplos muestran que acciones policiales efectivas, como las que eliminaron los secuestros con rehenes en los años 90, tuvieron más impacto que leyes rígidas. Los números de violación crecieron a pesar de las penas agravadas. El proyecto de ley del diputado Guilherme Derrite (PL-SP), revisado por el senador Alessandro Vieira (MDB-SE), es visto como un 'modelo de coartada' que evita soluciones más profundas.
Miguel Reale Jr., exministro de Justicia, enfatiza la certeza del castigo, investigaciones eficientes, reocupación de áreas abandonadas y políticas sociales para fomentar la solidaridad y la confianza pública. Ralf Dahrendorf apunta a la incapacidad de la sociedad para crear lealtad a los valores básicos, algo que el sistema penal no puede resolver solo.
Otro artículo de Folha de Lygia Maria subraya la necesidad de realismo: Brasil tiene un marco normativo sólido pero sufre de debilidad crónica en la gestión de recursos escasos debido a la rigidez presupuestaria – alto peso del gasto obligatorio y bajo margen discrecional. Un informe de la ONU de 2025 recomienda prevención primaria a través de la educación, respuestas ágiles con unidades especializadas, enfoques multiagenciales que involucren policía, salud, asistencia social y justicia, además de monitoreo continuo de datos. El femicidio es la culminación de la violencia doméstica gradual. Sin reformas administrativas y previsionales, el ciclo de muertes, indignación y promesas vacías continúa.