Destiny 2 agoniza y la situación podría afectar a la mayor parte de Bungie. El longevo juego ha llevado a muchos jugadores a reflexionar sobre sus altibajos tras más de una década.
El título, que se lanzó en septiembre de 2017, ha experimentado periodos de contenido sólido como las expansiones Forsaken y The Witch Queen. A esto le siguió la controvertida decisión de retirar contenido antiguo a partir de 2020, una política que duró dos años y que generó críticas por parte de los fans. La expansión The Final Shape concluyó muchas líneas argumentales el año pasado, pero llegó en medio de una disminución en el número de jugadores y reducciones de personal en el estudio.