Los cambios en los servicios de limpieza de los complejos turísticos de Disney World, introducidos durante la pandemia del virus COVID-19, han persistido años después de su reapertura. En la actualidad, el servicio de limpieza diario es limitado, sobre todo en los complejos de lujo, mientras que en los moderados y económicos se ofrece con menos frecuencia. La empresa aduce los costes, la sostenibilidad y las operaciones como razones del cambio.
Disney World suspendió sus operaciones en 2020 debido al COVID-19, lo que provocó cambios generalizados tras la reapertura. En los parques se impusieron las máscaras, el distanciamiento social, la reducción de capacidades y la desinfección frecuente, lo que alteró el flujo de visitantes y aumentó los tiempos de espera. En los hoteles de los complejos turísticos se produjeron importantes recortes, como la limitación del servicio de habitaciones, la interrupción del reparto de mercancías a las habitaciones y la reducción de la frecuencia de las tareas de limpieza, conocidas como "mousekeeping". En un principio, estas medidas se adoptaron por motivos de seguridad, pero muchas han perdurado a pesar de la relajación de las restricciones en otros lugares. En la actualidad, el servicio de limpieza diario se ofrece sobre todo en los resorts de lujo. Los de categoría moderada y económica lo ofrecen cada dos días o con menos frecuencia. La empresa no lo ha restablecido de forma generalizada, y atribuye esta política a varios factores. Mantener el servicio diario en todos los establecimientos requiere una gran mano de obra, lo que eleva los costes operativos. Una limpieza menos frecuente también reduce el consumo de agua y energía, en línea con los esfuerzos de sostenibilidad adoptados por otras marcas hoteleras. Además, simplifica la logística durante las temporadas altas. Mientras tanto, se han levantado otras restricciones de la época de la pandemia: han desaparecido las máscaras, se han eliminado los marcadores de distanciamiento, las atracciones se cargan de forma más eficiente agrupando a los grupos y se han ampliado las horas de funcionamiento. Sin embargo, los servicios de los complejos van a la zaga. Los clientes que pagan tarifas más elevadas en las instalaciones esperan comodidades como habitaciones limpias todos los días, un elemento básico de las estancias anteriores a 2020 que mejoraba la inmersión. Algunos hoteles fuera de las instalaciones, a menudo más baratos, siguen ofreciendo limpieza diaria, lo que da lugar a comparaciones. Para las familias, esta ausencia afecta a la sensación de vacaciones. Aunque la opinión de los huéspedes podría dar lugar a ajustes, el modelo actual parece arraigado y marcará una evolución operativa duradera después de 2020.