La socióloga Dominique Méda denuncia en una crónica los cuatro fracasos de la política de empleo de Emmanuel Macron desde 2017. Analiza el programa económico de Bruno Retailleau, presentado el 7 de enero, como un endurecimiento de este enfoque sin extraer lecciones de él. Méda destaca que la tasa de empleo de Francia es inferior a la de sus socios europeos.
Bruno Retailleau, presidente de Los Republicanos, presentó su programa económico el 7 de enero bajo el lema 'Travail gagnant', afirmando romper con las políticas de los gobiernos de Emmanuel Macron. Según la socióloga Dominique Méda, esta propuesta representa en cambio un endurecimiento sin extraer lecciones de los fracasos pasados. Méda identifica cuatro grandes fracasos. Primero, las ordenanzas de 2017 suprimieron cuatro criterios de penosidad, precisamente aquellos en los que las condiciones de trabajo francesas son las peores en comparación con los vecinos europeos. Segundo, la lucha contra el desempleo no ha alcanzado a los mejores desempeños europeos. La tasa de desempleo de Francia cayó del 9,5 % en el tercer trimestre de 2017 al 7,1 % en el primer trimestre de 2023, su punto más bajo. Sin embargo, sigue siendo elevada en comparación con Alemania (3,2 %), Países Bajos (3,5 %), Dinamarca (5,2 %) o la Unión Europea (6,1 %) en 2023. De los 2 millones de empleos creados, casi el 40 % provienen de la explosión de los contratos de aprendizaje, que cuestan 25.000 millones de euros al año a las finanzas públicas con efectos de derrame significativos. Otra parte corresponde a microempresarios, con ingresos mensuales medios de 670 euros, en condiciones de vida precarias. Tercero, la política de «trabajo primero», inspirada en la OCDE, favorece cualquier empleo, incluso de mala calidad, sobre ninguno, multiplicando las sanciones contra los desempleados y los perceptores de rentas mínimas. Desde 2017, la protección del seguro de desempleo se ha reducido, limitando el acceso a las prestaciones para contratos a corto plazo, jóvenes y poco cualificados. Méda concluye que este «retaillo-macronisme» es un «trabajo perdedor», destacando la tasa de empleo de Francia inferior a la de sus socios europeos.