El año 2025 termina en una nota tensa entre la patronal francesa y los sindicatos, marcada por los repetidos fracasos en las negociaciones sobre pensiones y empleo. Desde el colapso del cónclave de junio hasta el boicot de la Medef a una conferencia propuesta por el primer ministro Sébastien Lecornu, parece faltar el apetito por una construcción conjunta. Estas fricciones surgen mientras el gobierno busca apoyarse en estos actores para desarrollar reformas.
En Francia, el diálogo social interprofesional sufrió múltiples reveses en 2025, sembrando dudas sobre la capacidad de los actores para llegar a compromisos. Comenzó a finales de junio con el fracaso del «cónclave» sobre pensiones, un primer golpe importante que expuso profundas divisiones entre sindicatos y patronal. Esta reunión, destinada a demostrar mayor agilidad en el compromiso en comparación con el personal político, terminó en fiasco, destacando la falta de acuerdo.
Un segundo shock llegó el 17 de octubre, cuando los gestores del fondo de pensiones complementarias Agirc-Arrco –representantes de empleados y dirigentes empresariales– no lograron acordar una revalorización de las prestaciones. Este bloqueo aumentó las tensiones en un momento en que el primer ministro Sébastien Lecornu buscaba involucrar a estos socios en la generación de ideas de reforma.
Los signos de mejora han tardado en aparecer desde entonces. Las negociaciones sobre rupturas convencionales y contratos a corto plazo comenzaron el 3 de diciembre en medio de confusión: la primera reunión se celebró sin la Medef ni la Union des entreprises de proximité (U2P). Las bases de discusión siguen sin estar claras. La patronal quiere revisar parámetros, particularmente los relacionados con la compensación por desempleo, para recortar el coste anual del seguro de desempleo en 1.000 millones de euros. El gobierno apuntaba inicialmente a 400 millones de euros de ahorro. Esta brecha en los objetivos no conviene a las organizaciones sindicales, perpetuando un ambiente de desconfianza.
Estos eventos pintan un panorama mixto para el año, en el que se perdieron oportunidades de diálogo constructivo, a pesar de las expectativas del gobierno.