Dario Durigan, secretario ejecutivo del Ministerio de Hacienda, ordena anticipar un bloqueo de gastos más estricto en el Presupuesto de 2026 para enfrentar las presiones derivadas de la reducción de la fila del INSS. Esto busca señalar una gestión realista de las cuentas públicas en año electoral. Analistas estiman un bloqueo entre R$ 6 mil millones y R$ 10 mil millones para cumplir la meta fiscal.
La estrategia fiscal del Ministerio de Hacienda para el Presupuesto de 2026 implica ahorrar recursos ahora para manejar el aumento de los gastos obligatorios vinculados al programa de reducción de la fila del INSS. Según fuentes consultadas por Folha, Dario Durigan, quien relevará a Fernando Haddad (PT) al frente del ministerio, instruyó al equipo anticipar un bloqueo de gastos más severo en el primer informe bimestral de evaluación de ingresos y gastos, con vencimiento el 24 de marzo según la LDO. Haddad confirmó el 10 de marzo que dejará el cargo la próxima semana para competir en las elecciones de octubre, con Durigan como sucesor. El bloqueo afecta los gastos discrecionales, como operaciones e inversiones, cuando los gastos obligatorios como los beneficios previsionales crecen más allá de lo esperado. Los técnicos de Hacienda afirman que no hay necesidad de contingencia por ahora, que se aplica cuando los ingresos quedan por debajo de las proyecciones. La fila del INSS alcanzó 3,07 millones de requerimientos en enero, creciendo cerca del 10% mensual desde mayo pasado. El presidente Lula, quien prometió zerarla en 2022, exige su reducción en año electoral en el que busca la reelección. La mayor reducción mensual fue de 156.000 en agosto de 2023, y el stock se mantuvo por encima de 2 millones en 2025. En febrero, un decreto previó ahorros de más de R$ 40 mil millones para lograr un superávit primario del 0,25% del PIB, equivalente a R$ 34.300 millones. Los ingresos incluyen un recorte del 10% en beneficios fiscales, pero hay presiones para la expansión del gasto y la liberación de enmiendas parlamentarias, el 65% de las cuales son obligatorias y vencen a fin del primer semestre. La fila también representa un desafío electoral para Lula, con el senador Flávio Bolsonaro (PL) avanzando en las encuestas y empatando en la segunda vuelta. Comparado con el pico de Jair Bolsonaro de 2,5 millones en julio de 2019, el problema actual es mayor e impacta las finanzas públicas, ayudando hasta ahora a contener el déficit pero requiriendo más fondos para acelerarla.