Los países de la Unión Europea han respaldado por mayoría cualificada el histórico acuerdo comercial con Mercosur, abriendo la puerta a la firma el 17 de enero en Paraguay. El pacto, negociado durante más de 25 años, genera divisiones por las protestas de agricultores que temen competencia desleal. España apoya la decisión, que se ve como un paso para la autonomía estratégica europea.
El Consejo de la UE aprobó este viernes el principio de acuerdo comercial con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), un pacto que crea la mayor zona de libre comercio del mundo con más de 720 millones de consumidores. La decisión, alcanzada por mayoría cualificada tras 26 años de negociaciones, contó con el sí de España, Alemania e Italia, esta última convencida por concesiones como salvaguardias ampliadas y adelanto de 45.000 millones de euros en ayudas de la Política Agraria Común (PAC) para 2028-2034.
Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda votaron en contra, mientras Bélgica se abstuvo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo como una señal de compromiso con la diversificación comercial en un mundo "hostil y transaccional". El presidente del Consejo Europeo, António Costa, lo calificó de "buen día para Europa", destacando beneficios para consumidores y empresas, con un aumento estimado de 84.000 millones de euros en exportaciones y 756.000 empleos.
Sin embargo, el sector agrario español lo critica duramente. "Volvemos a ser moneda de cambio, ahora se trata de un intercambio de vacas americanas por coches europeos", denunció el sector, que ve riesgo para explotaciones de carne de vacuno, azúcar, cítricos y ganadería. ASAJA, por su parte, expresó "profunda preocupación" por la falta de reciprocidad en normas sanitarias y ambientales, permitiendo importaciones de productos con sustancias prohibidas en la UE. Su presidente, Pedro Barato, insistió: "Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera".
En Cataluña, Revolta Pagesa mantuvo protestas con cortes en carreteras como la AP-7 y accesos al puerto de Tarragona. El consejero Òscar Ordeig pidió no arriesgar el suministro de piensos. COAG lo llamó "reparto de cromos" que supondrá la "puntilla" para el sector primario, según su secretario general, Miguel Padilla. UPA ve oportunidades para aceite de oliva y vino, pero amenazas para otros sectores, y celebra mejoras gracias a las protestas.
El acuerdo responde a tensiones geopolíticas, como la política de Donald Trump y la competencia con China, diversificando mercados y accediendo a materias primas críticas. Aún debe ratificarse en el Parlamento Europeo, donde enfrenta oposición.